(CNN) -- A Edwin Vélez le costaba atarse los zapatos. Pedía mesas especiales en los restaurantes y bromeaba constantemente sobre su peso para tapar lo incómodo que se sentía sobre su apariencia. "Seré grandote, pero soy sexy", solía decir. Pero por dentro, Vélez, un maestro de Albertville, Alabama, quería cambiar.

Leer más de este artículo